27.8.07

SÁBADO 25 AGOSTO


MÁS ARRIBA TOMÁS Y SU HIJO NICOLÁS (FUTURO INSTITUTANO)

25.8.07

HOMILÍA

Cuando uno se enfrenta directamente a la muerte, no hay palabras con las cuales poder expresar los propios sentimientos. A veces, es más elocuente una mirada, un abrazo, un apretón de manos, un ramo de flores. Esto se debe a que el misterio de la muerte no es algo racional, algo que pueda tener una lógica, va más allá de nuestra inteligencia y de nuestro conocimiento.

Hoy nos hemos reunido en esta capilla para recordar ante el Señor a Christian, con quien compartimos años de nuestra vida y que ahora nos ha precedido en el camino hacia la vida eterna. Compartimos muchos momentos juntos, pero pocos de la intensidad o profundidad que la oración implica. Cuando nos enfrentamos a la muerte no hay otra respuesta que la fe, la esperanza, la oración y el amor. Quien ha hecho alguna vez la experiencia del verdadero amor, se da cuenta que no es posible que ese amor acabe con la muerte. Nuestros padres, nuestros abuelos, nuestros hermanos, nuestros amigos, etc. El amor que les tuvimos no ha muerto, y si el amor vive, y Dios se define a sí mismo como amor, nos surge la certeza de que ellos están vivos, y que el amor como un elástico que se contrae, algún día nos acercará de nuevo a ellos.

Quisiera referirme a dos aspectos de la vida de Christian que son una una imagen, una participación en la vida de Dios.

Él era un médico, y como tal luchó durante toda su vida por dar vida a sus pacientes. Pero al final un médico se ve siempre vencido por la muerte, tanto la de los propios pacientes, como por la suya propia. La medicina es pues una ciencia que no es perfecta, no es ella la que nos librará finalmente de este último enemigo, como lo llama San Pablo, este último enemigo en ser vencido y derrotado, es decir, la muerte. Hay por tanto una medicina que va más allá de nuestra ciencia, más allá de nuestros medios tecnológicos y que es la única capaz de dar vida verdadera y duradera. Cuando Jesús encuentra a Pedro y a su hermano Andrés a la orilla del lago de Galilea, enrollando las redes con las que habían salido a pescar, les dice, venid, y os haré pescadores de hombres. Los llama de una tarea ordinaria, a una misión de salvación, de recolectores de peces a recolectores de almas. La medicina, es por tanto una imagen imperfecta de una verdadera, única y perfecta medicina de vida, que da la vida y la da para siempre. Aquel que llamó a ser pescadores de hombres a Pedro y Andrés, es el verdadero Médico de los cuerpos y de las almas. Trabajar por tanto en esta vida terrena y perecedera por dar vida a los hombres que nos han sido confiados, ser médico, es una tarea como la de Pedro, ser pescador, pero al igual que a él, el Señor nos llama a pasar de las tareas ordinarias a aquellas que dan verdadera vida, a ser médicos que conduzcan a sus pacientes de una sanación corporal a una salvación eterna.

Christián era también un atleta, y es otra de las imágenes que Cristo por boca del Apóstol San Pablo nos propone para la vida cristiana. Dice que los atletas se entrenan para competir y ganar la carrera, y no se dan descanso hasta conseguir la corona de la victoria, los laureles que adornaban la cabeza de los vencedores en la antigüedad clásica. Y añade San Pablo al final de su propia vida, he combatido el buen combate, he terminado mi carrera, he conservado la fe. Así como un atleta no se da tregua en practicar para estar pronto y preparado para vencer en esta carrera de la vida, así el que vive su vida cristiana, no se da tregua, y se ejercita en la práctica de las virtudes para decir finalmente como San Pablo: He concluido mi carrera, he guardado la fe, he vencido y ahora recibo del mismo Señor la corona de la vida, la corona de la victoria. Así como el primer atleta olímpico que anunció a Atenas la victoria murió al dar la noticia, así también Cristo y con él todos los cristianos, para dar la buena noticia, para vencer y recibir la corona de la victoria, para vencer ese último enemigo que será aniquilado, la muerte, necesitan someterse a la misma muerte, la muerte sólo desde dentro puede ser vencida, es como introducir un caballo de madera en Troya, conducir a la victoria la Vida penetrando en las puertas de la muerte.

Por eso esta misa la celebramos no sólo en el dolor de haber perdido un compañero, un amigo, sino también en la alegría de su victoria ante la muerte, de la conclusión de su carrera por dar vida a los demás, por su esperanza que ha sido colmada y su fe convertida en certeza, y aunque el dolor de la separación nos entristece, estamos seguros que nuestra propia carrera nos conducirá también a esa victoria que coronó a Christian como vencedor, y allí, en el podio de los vencedores compartiremos juntos la corona con la que el Médico Supremo, de almas y cuerpos nos coronará.

Amén.

JOSÉ LUIS OLIVARES, O.S.B.

20.8.07

MISA EN MEMORIA DE CHRISTIAN KOBUS CANTIZANO

SÁBADO 25 DE AGOSTO, 11 horas, CAPILLA HOSPITAL DEL TRABAJADOR
ubicada en Av. Vicuña Mackenna Nº186
oficiará JOSÉ LUIS OLIVARES

Metro Estación Parque Bustamante http://www.metrosantiago.cl/planos.php
(estacionamiento subterráneo pagado, entrando por calle Ramón Carnicer 185)

14.8.07

13 AGOSTO 2007

13.8.07





CHRISTIAN KOBUS CANTIZANO
GRANDE AMIGO






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